Mariel Fernández confirmó que competirá por la conducción del Partido Justicialista provincial, en un escenario marcado por la disputa entre los sectores de Axel Kicillof y Máximo Kirchner.
La pelea por la conducción del Partido Justicialista bonaerense sumó un nuevo capítulo con la decisión de Mariel Fernández, intendenta de Moreno, de postularse como candidata a presidenta del PJ provincial. La movida se da en un contexto de fuerte tensión interna, marcado por la disputa entre el sector alineado con el gobernador Axel Kicillof y el espacio que impulsa la continuidad de Máximo Kirchner al frente del partido.
Fernández, que actualmente ocupa cargos en la estructura partidaria provincial y nacional, planteó su candidatura como una respuesta al estancamiento del PJ y a la falta de debate interno. Según expresó, el partido se encuentra “paralizado” y concentrado en disputas de poder que no derivan en definiciones políticas ni organizativas claras.
En ese marco, la intendenta comparó la situación interna con una escena de El Chavo del 8, al señalar que “todos pelean por el PJ, pero para no hacer nada”, en referencia a la pelea por la conducción partidaria sin una agenda concreta. Sus declaraciones reflejan el malestar de sectores del peronismo que cuestionan la dinámica actual del partido.
La candidatura de Fernández irrumpe en un escenario ya tensionado. Mientras La Cámpora y sus aliados promueven la reelección de Máximo Kirchner, desde el entorno de Kicillof se analizan alternativas para una eventual lista de unidad, con otros nombres en consideración. Sin embargo, la intendenta de Moreno aseguró no alinearse con ninguno de los dos sectores y afirmó que su postulación surge de dirigentes que reclaman discusión política dentro del PJ.
El armado de su candidatura cuenta con el respaldo del Movimiento Evita, encabezado por Emilio Pérsico, que trabaja en la recolección de avales necesarios para competir formalmente. El reglamento partidario exige reunir apoyos en al menos cinco secciones electorales de la provincia, un desafío que agrega presión a una interna ya fragmentada.
Con esta nueva postulación, la disputa por el control del PJ bonaerense suma complejidad y deja al descubierto un escenario de desorden, falta de consensos y múltiples liderazgos en pugna, en un partido que aún no logra ordenar su conducción ni definir una estrategia común de cara al futuro electoral.







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