Mientras una parte del público celebró la propuesta, las críticas y bromas de Joaquín Levinton alimentaron una discusión cada vez más intensa sobre el uso de la inteligencia artificial en los recitales.
“El show “Ecos”, presentado anoche en Buenos Aires, es uno de los proyectos tecnológicos más ambiciosos de la escena local. A partir de material de archivo restaurado con inteligencia artificial y sistemas de renderizado en tiempo real, la producción consiguió que la imagen digital de Gustavo Cerati interactuara de manera casi exacta con los músicos sobre el escenario.
La experiencia generó un fuerte interés entre los fanáticos, especialmente por la manera en que fue construida la figura virtual. Tras la primera función, crecieron las búsquedas sobre el funcionamiento del holograma y sobre las técnicas utilizadas para recrear la voz y los movimientos del músico.
Sin embargo, el espectáculo también abrió un debate estético. Varios espectadores y críticos señalaron que la recreación de Gustavo Cerati produce una sensación cercana al llamado “valle inquietante”: esa incomodidad que aparece cuando una figura artificial se parece demasiado a una persona real, pero no logra reproducirla por completo.
En redes sociales como TikTok, comenzaron a circular comparaciones entre los movimientos del holograma y los recitales originales de Soda Stereo durante los años 90. Los videos acumularon millones de reproducciones y reforzaron las dudas sobre cuán auténtica puede resultar una presencia digital en 2026.
Quien terminó de instalar el tema en la conversación pública fue Joaquín Levinton. El líder de Turf se volvió tendencia luego de bromear en un programa de streaming: “Me encantaría tener un holograma así cobro sin venir a tocar”. Más tarde, el cantante profundizó su postura y cuestionó lo que definió como una “automatización del alma” en los shows.
La frase se viralizó rápidamente en X y se convirtió en meme. A partir de allí, el eje de la discusión dejó de ser solamente tecnológico y pasó a enfocarse en los límites éticos y legales de recrear a artistas fallecidos.
Detrás del éxito de “Ecos”, especialistas advierten que empieza a tomar forma un vacío normativo en torno a los llamados “avatares” o “personalidades digitales”. En Argentina todavía no existe una regulación específica sobre el uso de la imagen y la voz de artistas fallecidos mediante inteligencia artificial.
Por eso, algunos expertos creen que el caso de Soda Stereo podría acelerar futuros proyectos legislativos. En una industria cada vez más apoyada en la nostalgia y en la explotación de catálogos históricos, la recreación digital de músicos aparece como una nueva vía de negocio para las grandes productoras durante los próximos años.






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