Un productor de Olavarría denunció un gravísimo ataque criminal que le causó la muerte de 29 animales en su establecimiento arrendado. El hecho se registró entre miércoles y jueves de la semana anterior, cuando desconocidos ingresaron al predio y perpetraron una masacre de ganado que dejó pérdidas superiores a los treinta millones de pesos.

La metodología empleada por los atacantes fue particularmente brutal. Los responsables degollaron a los animales, los apuñalaron y también utilizaron armas de fuego para ejecutarlos. Terneros y vacas fueron víctimas de este ataque sistemático que refleja un nivel de premeditación inquietante.

El impacto económico y emocional del suceso ha llevado al productor a cuestionar la viabilidad de mantener su operación en los campos alquilados. Ante una masacre de esta envergadura, la decisión de continuar en la actividad ganadera se torna problemática. El afectado expresó su incertidumbre sobre si podrá seguir adelante con su negocio bajo las condiciones actuales de seguridad.

Las investigaciones fueron iniciadas por la justicia local con el objetivo de esclarecer los hechos e identificar a los autores. Sin embargo, estos ataques se inscriben en un patrón más amplio de delitos que afectan a la región. Productores agropecuarios reclaman con urgencia mejoras sustanciales en los sistemas de seguridad de sus establecimientos y una mayor presencia preventiva del Estado. El episodio pone en evidencia la vulnerabilidad extrema en que se encuentran quienes apuestan por la ganadería en áreas donde los delitos rurales operan sin freno aparente.

Imagen: Matheus Santana / Pexels – Con informacion de Clarín Rural

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