La incidencia de la pobreza en Argentina alcanzó el 31% de la población, registrando un aumento significativo respecto al 28% que se había medido en el segundo semestre de 2025. El repunte responde principalmente al incremento de la inflación que se registró a comienzos de 2026.
Pese al deterioro de este indicador en las últimas mediciones, desde el Gobierno mantienen una postura optimista. Los funcionarios esperan que hacia el cierre del año el índice retome una tendencia descendente, lo que permitiría revertir el aumento actual y mejorar la situación de quienes se encuentran por debajo de la línea de pobreza.
El aumento de tres puntos porcentuales refleja el impacto directo que la aceleración inflacionaria tuvo sobre el poder adquisitivo de los hogares. Esta situación afectó especialmente a los sectores de menores ingresos, que vieron erosionada su capacidad de compra en aspectos fundamentales como alimentación, servicios e insumos básicos.
Las autoridades económicas sostienen que las medidas implementadas durante los últimos meses mostrarían resultados progresivos. Según el diagnóstico oficial, la trayectoria esperada es que los indicadores sociales muestren una mejora en los próximos trimestres, siempre que la inflación continúe desacelerándose.
Este escenario dependerá en buena medida de cómo evolucionen las variables macroeconómicas en lo que resta de 2026. La reducción sostenida de la inflación sería clave para que el poder adquisitivo de los trabajadores se recupere y se traduzca en una disminución efectiva de la pobreza hacia fin de año.
Imagen: Tima Miroshnichenko / Pexels – Con informacion de Ámbito






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