Cuando los españoles cruzaron el océano rumbo a América, trajeron consigo el germen de lo que sería el bovino criollo. Este animal ha permanecido en territorio argentino desde aquella época, navegando cambios políticos, sociales y tecnológicos sin perder su esencia adaptativa. Incluso durante los tiempos de los malones, cuando se dispersó ampliamente por la Patagonia, consiguió mantener su viabilidad.
Hoy ese animal pide un lugar en el sistema productivo moderno. Y quienes lo promueven activamente son zootecnistas de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, profesionales formados en una institución que ha hecho de la generación de proyectos de impacto una de sus prioridades fundamentales.
El trabajo con el bovino criollo constituye uno de los ejes programáticos más importantes de esa universidad. Iniciado en las postrimerías del siglo pasado, este programa ha crecido y consolidado su relevancia, permitiendo que estudiantes y graduados se apropien de una tarea con raigambre tanto académica como socialmente significativa.
Lo que los estudios han revelado es que el bovino criollo no es una reliquia improductiva. Posee, en cambio, características que lo hacen especialmente apto para ciertos contextos productivos. Su rusticidad natural, su capacidad para crecer en territorios de clima variable y su eficiencia en la conversión de recursos locales lo posicionan como una opción válida para ganaderos que buscan diversificar sus sistemas.
La Universidad de Lomas de Zamora ha realizado investigaciones rigurosas que documentan estas capacidades. El resultado es un cuerpo de conocimiento que permite argumentar científicamente por qué el bovino criollo merece consideración en debates contemporáneos sobre producción ganadera sustentable.
El próximo paso es que el sector productivo y los hacedores de política reconozcan este potencial. La reincorporación del bovino criollo no es un retroceso nostálgico, sino una decisión racional de aprovechar un capital biológico que ha permanecido disponible durante cinco siglos.
Imagen: Maria Fonseca Bauza / Pexels – Con informacion de Bichos del Campo






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