Un riesgo apenas advertido rodea el crecimiento de la inteligencia artificial en educación y trabajo: la formación de profesionales que pueden evaluar un trabajo pero no realizarlo. Son expertos en señalar qué falta, pero neófitos en hacerlo correctamente.

Esta paradoja nace de un hábito cada vez más común. Los jóvenes utilizan herramientas de IA para revisar y corregir sus producciones antes de haberlas completado realmente. Con el tiempo, esta práctica se institucionaliza. Hacen trabajos, los mejoran con máquinas, obtienen buenos resultados y avanzan académicamente. Pero nunca desarrollan la verdadera competencia.

El problema es profundamente pedagógico. El conocimiento no se transmite por revisión. Se construye mediante la experiencia, el error, la reflexión sobre ese error y la mejora subsiguiente. Saltear estos pasos —algo que ocurre cuando la IA interviene tempranamente— deja un vacío que ni notas altas ni diplomas pueden llenar.

Lo perturbador es su invisibilidad. Otros efectos de la IA son crudos y visibles: empleados sin trabajo, industrias transformadas. Este efecto ocurre silenciosamente dentro de aulas y pantallas. Alguien puede terminar su educación formal sintiéndose preparado y descubrir, solo después, que carece de habilidades fundamentales.

Las implicancias son múltiples. Para el individuo, significa llegar al mercado laboral con competencias ficticias. Para el empleador, significa contratar a alguien que parece más capaz de lo que realmente es. Para la sociedad, significa deterioro en la calidad de profesionales en campos críticos.

Especialistas plantean que la IA no debe ser rechazada de educación, sino reposicionada. Su función ideal es complementar el aprendizaje ya logrado, no sustituir el proceso de aprender. Se revisa con máquinas lo que ya sabemos hacer bien, no lo que aún estamos aprendiendo.

Sin este cambio de enfoque, se corre el riesgo de graduaciones llenas de personas que dominan la crítica pero no la ejecución.

Imagen: Matheus Bertelli / Pexels – Con informacion de El Cronista

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