La demanda desplomada amenaza con cerrar las puertas de más de 3.000 fábricas durante el presente año. Este es el principal aviso que lanzan desde los círculos productivos argentinos ante una crisis sin precedentes en el sector industrial.
La falta de compradores ha obligado a empresarios a desprenderse de maquinaria convertida en chatarra, evidencia brutal del abandono de plantas que antes funcionaban regularmente. Los equipos que representaban inversiones significativas ahora se venden como desecho, un síntoma inequívoco del colapso productivo.
La crisis laboral se profundiza cada día. El empleo en el sector industrial sigue en caída libre, con despidos masivos que dejan trabajadores sin ingresos. Aunque existen promesas de creación de empleos mediante el RIGI, estas resultan insuficientes: los nuevos puestos que genera este régimen no alcanzan ni a la tercera parte de lo que se pierde en las fábricas tradicionales.
La brecha entre lo que se pierda y lo que el RIGI podría reponer es preocupante. Un tercio de compensación significa que dos tercios de los empleos desaparecidos simplemente no tienen alternativa en el marco actual de políticas de inversión.
Especialistas advierten que sin una reversión urgente en los niveles de demanda, el cierre de fábricas seguirá acelerándose. La industria argentina, motor histórico del empleo en ciudades y provincias, enfrenta un deterioro que amenaza con modificar la estructura económica y laboral del país. El panorama para los próximos meses se presenta desalentador, con pocos indicios de recuperación en el corto plazo.
Imagen: Alex Urezkov / Pexels – Con informacion de Ámbito






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